EL CRUCE – Santiago del Estero
¿ Dónde ?
En este proyecto nos adentramos en la zona rural de Argentina, en una de las provincias con mayores índices de pobreza estructural, Santiago del Estero.
Allí trabajaremos en conjunto con La Congregación ACI, con el objetivo de Promover la inclusión y la mejora de la calidad de vida de niños, niñas y familias en situación de vulnerabilidad a través de la formación, la sensibilización y el fortalecimiento de capacidades locales en torno a la discapacidad y la educación.
La Congregación ACI (Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús) es una congregación religiosa de ámbito internacional que desarrolla su labor principalmente en los campos de la educación, la acción social y el trabajo con comunidades en situación de vulnerabilidad. Desde una visión basada en valores humanos y solidarios, impulsa proyectos educativos, sociales y comunitarios orientados a la promoción de la dignidad de las personas, la inclusión social y el desarrollo integral, colaborando con organizaciones y entidades de cooperación para generar un impacto positivo y sostenible.
Su misión y actividades principales:
Educación: trabajan en colegios, universidades y centros de formación en varios continentes.
Acompañamiento espiritual: ofrecen apoyo espiritual y acompañamiento.
Salud y servicios sociales: participan en actividades relacionadas con la salud y el cuidado de personas con necesidades.
Pastoral y justicia social: colaboran con parroquias y proyectos orientados a migrantes, jóvenes y otras necesidades sociales, promoviendo justicia, paz y derechos humanos.
El Cruce es una comunidad rural de la provincia de Santiago del Estero, ubicada en la intersección de las rutas 5 y 2. Las Hermanas están presentes en esta zona desde hace casi ocho años, con el objetivo de acompañar realidades del interior del país donde las necesidades educativas y sociales son mayores. Su llegada a esta región las llevó a la diócesis más pobre de Argentina, optando por permanecer en ámbitos rurales, donde la vulnerabilidad es más profunda y menos visible.
Una de las principales problemáticas detectadas fue la precariedad educativa, por lo que se creó un espacio de apoyo escolar para niños, niñas y adolescentes, que ofrece un tiempo de acompañamiento en contraturno para fortalecer aprendizajes básicos. Asimismo, a través de un trabajo territorial, se identificó una grave situación de exclusión de personas con discapacidad. Entre 2023 y 2024 se detectaron más de 60 casos en un radio de 70 km, en su mayoría sin acceso a escolaridad. Como respuesta, en 2024 se puso en marcha el proyecto “Cuscka Iachaspa”, que actualmente acompaña a 15–20 niños, con el apoyo de voluntarios y profesionales locales.
El proyecto conjunto entre Equipo Nómada y la Congregación ACI se desarrollará bajo un enfoque participativo y comunitario, buscando siempre el trabajo conjunto con los actores locales.
Las acciones estarán guiadas por los principios de la educación inclusiva, el respeto cultural y la sostenibilidad.
Se combinarán metodologías teórico-prácticas: talleres, dinámicas participativas, observaciones, y trabajo en terreno.
Objetivos Específicos
1. Sensibilizar y formar a las familias sobre la discapacidad, la inclusión y los derechos de las personas con discapacidad.
2. Capacitar a los profesionales y voluntarios del centro y/o de la escuela en estrategias de atención e inclusión educativa.
3. Evaluar y valorar las necesidades de los niños y niñas con discapacidad que acuden al centro, elaborando orientaciones básicas para su acompañamiento.
4. Realizar visitas domiciliarias a familias que no pueden desplazarse al centro, con el fin de identificar barreras y brindar apoyo individualizado.
5. Fomentar el intercambio de experiencias y buenas prácticas entre los voluntarios internacionales y el equipo local.
Actividades Principales
Talleres formativos con familias: sobre comprensión de la discapacidad, derechos, autonomía, inclusión, juego y aprendizaje en el hogar.
Capacitación a profesionales locales: estrategias inclusivas en el aula, abordaje interdisciplinario, comunicación con familias.
Evaluaciones individuales: observación, valoración funcional y orientaciones terapéuticas básicas.
Visitas domiciliarias: para acompañar casos de niños que no pueden acudir al centro.
Actividades comunitarias: jornadas de sensibilización, encuentros lúdicos y participativos que promuevan la convivencia y la visibilización de la discapacidad.
Reuniones de coordinación e intercambio profesional entre el equipo local y los voluntarios.
Este primer proyecto en Santiago del Estero representa una oportunidad para sembrar un cambio profundo en la mirada hacia la discapacidad y fortalecer el tejido social. Desde una perspectiva de cooperación horizontal y respeto intercultural, buscamos aprender tanto como enseñar, compartiendo saberes para construir juntos una comunidad más inclusiva.